Título: 파란 (non-talked story)
Autora: Nerd
Género: AU/Angst/Romance
Nivel: + 9
PARTE 1
La
historia que os voy a contar no está ubicada ni en el tiempo ni el
espacio. Si quisieras encontrar el lugar en un mapa, no podrías, si
quisieras contar los años que han pasado desde esta trágica
historia, tampoco lo sabrías. Sólo se sabe que ocurrió. Una
historia de boca en boca, lágrimas y sangre derramada, secretos que
cambiaron el curso de la vida. De esto trata el relato que os voy a
contar.
Byun
BaekHyun era un muchacho de mediana estatura, pelo castaño, ojos
almendrados y con una sonrisa tierna. Era un respetado noble de la
corte, todos sus sirvientes alababan al muchacho por su respetable
comportamiento, su extrovertida manera de ser y, sobretodo, por su
belleza.
Nunca
había pedido más de lo que ya tenía, nunca había ofendido ni
ultrajado a ninguna dama o sirvienta. Se sentía feliz en sus
pequeñas tierras, gobernando al pequeño pueblo que su padre había
ganado en duras batallas.
Admiraba
a su padre con todo su corazón, amaba a su madre con toda su alma y
protegía y respetaba a sus sirvientes y guardaespaldas como iguales.
En
todos los años que había vivido —hermosos
dieciocho—
jamás había protestado o llevado la contraria a sus padres. Era
educado y paciente, sabio también. Sabía que sus progenitores
tomaban decisiones correctas y, aunque en aquel momento no estuviera
de acuerdo, sabía que había un motivo por el cual se había
decidido ese camino y no el otro.
El
hijo modelo, le decían algunos, él simplemente creía que se había
criado en las condiciones correctas con unos padres correctos. Era un
niño normal y corriente, hacía sus travesuras, sus bromas y era
castigado por ello. Había aprendido a amar a todos los seres de la
tierra y a aceptar lo que el destino le había dado. Siempre había
sido así, hasta aquel día.
Las
lágrimas corrían por sus mejillas mientras pegaba una patada a la
puerta de su habitación. Había pasado la peor noche de la historia,
la cabeza le dolía a horrores, el cuerpo le temblaba a pesar del
cálido clima primaveral y los ojos estaban hinchados y rojos.
Además, un cardenal en la mejilla empezaba a asomarse.
Su
padre le había abofeteado después de negarse por vez primera a una
orden directa de él. Pero Byun BaekHyun seguía pensando que no
merecía aquello, que aquella tradición era una mancha en el
perfecto decreto de sus tierras y que debía ser eliminado.
—¡Cuando
sea noble de estas tierra, eliminaré esa estúpida tradición!
—gritó a su severo padre que le miraba sorprendido por la
revelación de su hijo. BaekHyun se secó las lágrimas teatralmente.
—No
puedes ser noble y dominar estas tierras si no te casas. —contestó
el noble secamente. El menor apretó los puños con rabia y miró por
la ventana de su habitación—. Te casarás con Lady Elisabeth y no
se hable más.
El
padre dio un portazo que hizo temblar toda la estancia. BaekHyun, no
contento con su respuesta, corrió detrás de él y le chilló toda
clase de blasfemias haciendo que su progenitor girase y le diera la
bofetada más grande de su vida. Su primera bofetada.
Las
manos de su padre estaban llenas de callosidades por manejar la
espada, por lo tanto, aquel gesto le dolió como si un caballo le
hubiera dado una coz en toda la cara.
Desde
entonces no había bajado a cenar ni a desayunar con su padre. Se
había encerrado en su habitación y solo había dejado pasar a una
nodriza para que le vistiera y bañara. El resto del día lo había
pasado sentado en su habitación, llorando.
Aquella
mañana iba a conocer a Lady Elisabeth. Ya había visto a la
princesa, porque eso era, una princesa. Había ido casi todos los
otoños al reino para celebrar el cumpleaños de la muchacha y,
luego, en invierno para celebrar el cumpleaños del odioso de su
hermano. BaekHyun siempre se había mantenido al margen, prefería
estar con los sirvientes en vez de mezclarse con aquella manada de
corrompidos lobos.
Por
eso, nunca había hablado con la muchacha rubia, de cabellos
ondulados y rostro angelical. Era bonita, todo hombre estaba
enamorado de ella, pero BaekHyun prefería a otras damas. EunSook, su
cocinera. Una muchacha unos años mayor que él, dulce, sencilla y
con una sonrisa que podría detener a los mismos ángeles. Siempre
había pensado que una mujer llena de lujos era una roca maquillada,
pero alguien entre ollas y con delantal sucio era un diamante en
bruto.
BaekHyun
se miró las manos, unas manos delicadas que parecían de mujer.
Estaban rojas por propinar golpes a las cosas. Se las frotó
adolorido y luego se levantó para mirarse al espejo. Lady Elisabeth
no era mala persona, era risueña y agradable, pero seguía siendo
solo Lady Elisabeth, no la mujer a la que BaekHyun amaba.
Odiaba
la estúpida tradición de prometer a los niños nada más nacer.
¿Qué bruja determinaba si aquellos dos chicos eran compatibles e
iban a encajar perfectamente? ¿Quién era la persona que determinaba
el destino del amor? Nadie podía predecir los movimientos que iba a
hacer el corazón y jugar con ello sólo traía problemas.
Su
prima Lady YiMing había muerto de dolor. Se había casado con un
hombre de cuarenta años, poseedor de dos grandes tierras. Tanto fue
su dolor y desesperación que se suicidó a los tres días de
contraer matrimonio. Algunas nodrizas y sirvientas decían que Lady
YiMing no aguantó el encamar con aquel ser brutal y al final decidió
quitarse la vida.
Fue
una pérdida grande para la familia, sobre todo para el hermano
pequeño de YiMing, YiXing. BaekHyun fue a visitarle y le dio el
pésame. Ambos dieron un largo paseo por el campo mientras el pequeño
le daba un discurso sobre ángeles, promesas celestiales y justicia.
Su primo escuchaba con atención con lágrimas en los ojos y, después
de una larga jornada, se abrazaron y se prometieron volverse a ver,
pero esa vez sería con una sonrisa en los labios.
El
menor no podía cumplir dicha promesa. Su primo iba a pasar unos
meses con él para poder asistir a todos los acontecimientos. La
fiesta antes de la boda, la boda, y todas las comidas reales que
celebrarían durante todo un año. Iban a recibir muchos inquilinos
durante un año entero y él tendría que sonreír mientras moría
por dentro.
BaekHyun
se tumbó de nuevo en la cama y miró hacia el techo. El dosel tapaba
toda visión así que se quedó mirando el aburrido color blanco que
traían las telas. La boda sería para el aniversario de la princesa,
en otoño. Pero antes tenían que pasar por los momentos de cortejo y
que la muchacha se adaptara al lugar.
Solo
de pensarlo, al muchacho se le revolvieron las tripas. Giró y cerró
los ojos volviendo a llorar por su desgraciada vida. Todo había sido
perfecto hasta aquel momento.
Alguien
picó a la puerta. La noción del tiempo se había perdido para el
muchacho. Se frotó los ojos algo confuso y dio la orden de que
entrara. Un chico alto de cabello rubio y expresión severa apareció.
Llevaba un traje de guardaespaldas, de colores azules marinos,
blancos, negros y rojos. Y eso era lo que era, un guardaespaldas.
—Kris...—susurró
BaekHyun con voz ronca por haberse dormido—. Puedes pasar.
—Señor
—dijo el muchacho mientras cerraba la puerta tras de si—, he
recibido órdenes de su padre. Pide que bajes inmediatamente. La
familia real llegará pronto —el guardaespaldas se acercó al dosel
y lo abrió para poder ver mejor el cuerpo del noble.
BaekHyun
bajó sin muchos ánimos de la cama escuchando el repiquetear de sus
botas. El joven sirviente le siguió como una sombra por todo el
pasillo sin decir nada. De vez en cuando, el pequeño noble iba
soltando suspiros desesperados, otras se tropezaba y se aguantaba las
ganas de llorar. Antes de bajar el último tramo para ir hacia el
gran comedor, Kris le paró.
—Señor.
Sabe que nunca he sido un chismoso pero... —Sus ojos se posaron en
las bolsas de los ojos del noble. El chico se frotó los ojos una vez
más. —¿Qué sucede? ¿No está feliz de contraer matrimonio con
Lady Elisabeth? Es muy bella—dijo el chico. BaekHyun negó un par
de veces.
—No
es eso, Kris —los labios empezaron a temblar con cada palabra.
Aguantó la respiración un momento y volvió a hablar—. Lady
Elisabeth es el ser más hermoso que hay sobre la tierra, pero sabes
que mi corazón está ocupado. Esta estúpida tradición ha
desmoronado mi vida en tan solo un día. Pero aprenderé a amar a
Lady Elisabeth, Kris. No te preocupes.
El
sirviente supo que allí se había acabado la conversación así que
asintió y bajaron lo último para llegar al comedor donde el padre y
la madre del prometido esperaban.
Saludó
a su madre con un abrazo y a su padre con una leve reverencia con la
cabeza. El gran noble seguía enfadado con él así que no hablaron
durante todo el rato que esperaron a la familia real.
Finalmente,
después de una media hora en que BaekHyun creía que iba a morir
esperando, las grandes puertas del castillo se abrieron dando paso a
la familia real.
Dos
sirvientes iban desenrollando una gran alfombra color granate. A la
delantera iban el Rey y la reina, dos guardaespaldas, los hijos del
rey y cuatro guardaespaldas más. Finalmente, cerrando la fila,
estaban otros dos criados recogiendo la gran moqueta.
—Bienvenidos
sean majestades —dijo el anfitrión del castillo—. Reina
Elisabeth —cogió la mano de la reina, que se llamaba igual que su
hija, y le besó la mano—. Majestad —besó el anillo del rey.
Después fue hacia los pequeños e inclinó la cabeza levemente—.
Lady Elisabeth, Lord JongIn —los dos chicos imitaron el gesto—.
Gracias por venir a nuestras tierras. Espero que el viaje no haya
sido desagradable.
—Por
supuesto que no, Lord BaekMyeon. Sus tierras son hermosas y la gente
también. Tiraron pétalos de rosa al pasar y vuestros sirvientes
fueron muy atentos —el rey era un hombre grande, enorme, con barba
blanca, ojos como los de un felino y con tez blanca. Sus ropas eran
especialmente hechas para su cuerpo grande y musculado y la corona
había sido adaptada para que su grande y majestuosa cabeza pudiera
llevarla—. Pero no te negaremos que mi esposa y yo estamos muertos
de hambre. El viaje ha sido largo.
—Si
me acompañan, os enseñaré el gran banquete que han preparado
nuestras cocineras. No quiero fardar, pero estas sirvientas son las
mejores del reino. Si me permite —se apartó y los acompañó hacia
la puerta blanca contigua donde la madre de BaekHyun, Lady Diana,
esperaba. La reina y ella se pusieron a hablar al momento.
Detrás
les seguía los príncipes que miraban el castillo con admiración.
BaekHyun sabía que su caserón no tenía nada que envidiar al de los
reyes, además, era mucho más acogedor. Obviamente, aquello jamás
saldría de sus labios o podría morir por ello.
Fue
hacia la puerta y esperó a que los dos chicos pasaran para ir
después él. La joven daba golpes en el hombro a su hermano,
ligeramente más moreno, más alto y más salvaje que ella,
mostrándole las cosas curiosas que encontraba. Cuadros familiares,
armaduras, trofeos que el padre de BaekHyun había ido ganando. El
príncipe JongIn, literalmente, la ignoraba.
Unos
sirvientes indicaron a los reyes donde sentarse. BaekHyun se sabía
de memoria su sitio así que fue directamente a él. Agarró la silla
para retirarla, pero una mano lo paró.
—Quiero
este sitio —dijo el chico mirando a su padre. El rey miró al Lord.
—¿Es
el de su hijo, cierto? —le preguntó su majestad. BaekMyeon afirmó
lentamente.
—Pero
no pasa nada. Si su hijo quiere ese puesto lo puede tomar —JongIn
sonrió inocentemente a su padre y le dedicó una mirada cargada de
veneno a BaekHyun.
Éste,
sin protestar, se retiró y se sentó al otro lado de Lady Elisabeth
que parecía maravillada con el decorado de las servilletas de trapo.
La
comida fue soportable. Como el odioso del hijo del rey mantenía la
boca ocupada, no pudo molestar a nadie. Lady Elisabeth y BaekHyun se
iban dedicando miradas. Al principio eran simples ojeadas llenas de
curiosidad, luego fueron acompañadas de tímidas sonrisas y al final
empezaron a hablar sin pronunciar palabra alguna, soltando alguna que
otra risa de fondo.
Kris,
quién había estado a su lado todo ese tiempo, miraba algo
sorprendido la actuación perfecta de BaekHyun. Porque, si no hubiera
presenciado el mal aspecto de su amo, hubiera creído que, realmente,
el muchacho estaba cortejando con Lady Elisabeth por gusto.
Finalmente,
los grandes hombres se fueron a hablar sobre negocios. Lady Diana
acompañó a las otras dos damas para que vieran lo que sería la
habitación de la chica —los
reyes no se iban a quedar, no podían dejar las tierras del reino
solas—
y JongIn se quedó por ahí molestando a alguna que otra sirvienta.
A
BaekHyun no le apetecía nada estar con el diablo negro —así
lo llamaban las criadas de palacio—,
así que se refugió en único lugar donde nadie le buscaría: la
cocina.
No
quedaba ni una sirvienta, tan solo estaba ella, con su pelo largo y
negro, su figura perfecta, moviendo sus caderas mientras limpiaba las
ollas que habían servido para la comida.
La
joven muchacha se sorprendió al ver al señorito de la casa allí
pero le dedicó una sonrisa cargada de ternura. BaekHyun sintió
marearse.
—¿Ya
acabó la comida, señorito? —dijo la muchacha mientras se secaba
las manos en un trapo. Las tenía arrugadas de tanto fregar—. Sea
sincero. ¿Estaba bueno el pavo? ¿Y qué me dice de las patatas
cocidas? ¡Oh, la miel y los cereales los preparé durante toda la
noche! —era habitual que EunSook hablara de comida, era su única
preocupación.
—Todo
estaba más delicioso que nunca, EunSook —la muchacha se sonrojó—.
He venido aquí a refugiarme. El diablo negro está rondando el
castillo y no tengo ni una pizca de paciencia con ese chico.
—Señorito.
Ya he oído hablar del príncipe JongIn. No hablaría de estas cosas,
sabe que ah... —se llevó la mano a la boca y bajó la voz—.
Dicen que ese chico es el diablo personificado. Maltrata a las
criadas. He escuchado que, muchas veces, las encierra en cuartos
llenos de ratas y se queda allí escuchando los gritos de las
asustadas muchachas. Es horrible señorito.
BaekHyun
detestó con toda su alma a aquel ser. No había nadie más maligno
en el mundo. No entendía como el rey no se había deshecho de él.
Justificaba su comportamiento a que, al ser adoptado, no se había
adaptado bien a la vida en otro reino y por lo tanto estaba un poco
desubicado. Pero BaekHyun sabía que JongIn era un demonio.
Estuvo
hablando un rato más con EunSook sobre postres, primavera y el
compromiso del señorito. BaekHyun dejó bien claro que no quería
casarse con Lady Elisabeth y tiró un par de indirectas a la
cocinera. Ésta reía y se sonrojaba pero la relación no pasaba de
allí, nunca iba a pasar.
Cuando
la luz del atardecer bañó la cocina, BaekHyun se levantó con un
hambre atroz. La muchacha corrió hacia la despensa y le dio un trozo
de pan y queso para que pasara el rato hasta la cena. Se lo envolvió
en un paño blanco y le dedicó una sonrisa hermosa.
—Ya
verá como será un gran rey —BaekHyun asintió lentamente y abrió
la puerta—. Nos vemos otro día, señorito.
Se
despidió con un gesto de mano y se fue hacia las escaleras que
subían al piso de arriba. En ellas se encontró sentado al príncipe
JongIn con una sonrisa en los labios. El gesto era demasiado macabro
para provenir de un chico de dieciséis años.
—Es
raro —dijo con tono burlón—, juraría que mi hermana no es
cocinera —se puso las manos detrás de la espalda y se balanceó
sobre sus pies—. Creo que cortejar con dos damas a la vez es
moralmente incorrecto. Al menos si lo haces cuando estás prometido
—remarcó la última palabra con maldad—. No creo que a mi padre
le guste saber que el futuro rey está cortejando con su hija y a su
misma vez con una vulgar y sucia cocinera.
—No
hable así de mis sirvientas —BaekHyun dio un paso hacia el chico.
Éste era más bajo que el príncipe pero no le tenía miedo.
—No
me amenace así —bajó un escalón para quedar tan cerca de
BaekHyun que ambos podían casi besarse. Los ojos negros del príncipe
estaban llenos de odio y maldad. El noble intentó aguantarle la
mirada—. Byun BaekHyun. Vamos a hacer un acuerdo. A partir de ahora
me servirá como si fuera un criado. ¿Entendido? Si no le contaré a
mi hermana y a mi padre qué tipo de noble eres. Romperá el
compromiso —el chico no movió ni un músculo de la cara. Aquello
era lo que precisamente quería—. Y mandaré a decapitar a la
cocinera.
Su
corazón se paró. Aquel chico era puro veneno materializado. Alguien
con algo de corazón no hubiera hecho aquella amenaza, pero ahí
estaba, saliendo de los sangrientos labios del chico que le miraba
como si fuera una presa.
BaekHyun
se encogió por dentro. Podía jugar con su vida al noble
desgraciado, pero no con la vida de EunSook, la única persona a la
que había amado.
—¿Sabe?
Nuestras habitaciones están una al lado de la otra. Compartimos
baño. Será divertido.
El
noble se quedó allí estático. Su vida iba a ser un infierno hasta
que se casara con Lady Elisabeth. No sabía cómo su vida había
podido cambiar en tan poco tiempo. Hacía dos días era el noble más
feliz y ahora quería arrojarse por la primera ventana que alcanzara.
Aquellos
meses iban a ser los peores para él.
Durante
las primeras semanas BaekHyun no salía casi de su habitación. Lady
Elisabeth y él pasearon por los campos de trigo del castillo, dieron
largos paseos en caballo por el bosque y visitaron el lago del reino
pero el resto del día lo pasaba oculto en su cueva intentando no
toparse con el diablo negro.
JongIn,
en cambio, no se daba por vencido. Durante dos semanas estuvo
duchándose a altas horas de la noche para no encontrarse con el
príncipe. Éste lo escuchaba entrar y acaba invadiendo el espacio.
Al
principio solo eran largas charlas despectivas, luego fueron las
obligaciones. —Enjabóname —le decía un caprichoso príncipe—,
o ayúdame a secarme—. BaekHyun obedecía cada una de las órdenes,
luego se secaba rápido e iba a su habitación angustiado por todos
los actos.
Aquel
día hacía una brisa agradable. Los padres habían ido de cacería
por el bosque, las damas se quedaron por los terrenos recogiendo
flores y hablando. BaekHyun y Kris habían bajado a desayunar. A
veces, cuando el padre del noble no estaba, invitaba a su
guardaespaldas a comer con él. Los primeros días del ofrecimiento
el alto se había negado, pero después de tantos años ya estaba
acostumbrado y aceptaba sin rechistar.
—Le
veo angustiado, señorito —le dijo el rubio mientras engullía un
trozo de queso—. Desde la llegada de Lady Elisabeth que parece un
espectro.
El
menor dejó el pan que estaba comiendo y dejó de masticar. Recordar
las torturas a las que era expuesto cada noche le quitaba el hambre.
El guardaespaldas se dio cuenta y acto seguido se disculpó por si
había dicho algo ofensivo.
—No
os preocupéis, Kris —el chico se limpió las manos en la
servilleta y luego la boca en un intento de ocultar el temblor de sus
manos—. Estoy bien. Todo está bien.
—Pero
señorito, el muchacho ese... el príncipe JongIn... ¿No le está
molestando? —BaekHyun mordió el trapo que tenía en las manos para
evitar gritar. No quería que su guardaespaldas se enterara de lo que
le estaba haciendo el caprichoso príncipe y lo matara con sus
propias manos. Kris era demasiado importante para él como para
perderle.
—No.
Sólo me dice cosas groseras. Pero se las dice a todo el mundo —justo
cuando el escolta iba a protestar se abrió la puerta con el
mensajero del rey. Traía un largo pergamino en manos.
El
joven chico miró a los lados asustado divisando solo a BaekHyun y
Kris. Alzó la voz dubitativo como si no estuviera seguro de que
BaekHyun fuera la persona correcta a la quién entregar ese mensaje.
—¿Señorito
Byun? —el chico se levantó—. Tengo un mensaje de los nobles del
norte —BaekHyun corrió hacia el mensajero y cogió el pergamino.
—Puede
retirarse —el chico hizo una gran y exagerada reverencia y
desapareció del comedor.
El
noble fue hacia la mesa y abrió el pergamino, reconociendo al
instante la letra de su primo YiXing. Sonrió con pena. No podría
cumplir su promesa de sonreír pero al menos vería a su primo al que
tanto quería.
Leyó
cada letra, disfrutando de su caligrafía y de sus palabras. Kris
leyó por encima, BaekHyun lo vio pero no quiso decir nada. Cuando ya
había devorado cada letra del papel, lo cerró y se lo guardó en el
cinturón. Su guardaespaldas se levantó y ambos abandonaron la sala.
Justo
al salir se encontraron al príncipe JongIn. Parecía que iba a salir
pero al ver a BaekHyun reculó con una sonrisa en los labios.
—¡Lord
BaekHyun! —dijo con un fingido tono de respeto—. Que bien
encontrarlo por aquí. ¿Desearía acompañarme al bosque? Iba a dar
un paseo —el noble sabía que aquello no era una propuesta sino una
obligación. Miró a su protector con terror pero luego asintió
lentamente.
—Kris.
Prepara las cosas rápido. Algo de pan, algo de queso, botas de vino
y trapos. Quiero volver antes de que venga YiXing —el alto asintió
y se retiró no sin antes dedicarle una mirada de profundo odio al
príncipe.
JongIn
le aguantó la mirada hasta que éste desapareció. BaekHyun suspiró
frustrado. Le tocaría estar toda una mañana junto a aquel parásito.
La alegría que había adquirido con la nota de su primo se había
esfumado rápidamente. Notó como el príncipe le miraba con
curiosidad pero en cuanto le miró éste cambió su rostro por el de
uno diablo, como siempre. Un diablo demasiado guapo.
Kris
bajó con una bolsa llena de lo que había pedido el noble. Desde
allí se podía oler perfectamente el queso y el pan recién horneado
de EunSook. BaekHyun pensó en la muchacha y sintió que el estómago
se iba a encoger. Ya no podía ir a la cocina a visitarla y sabía
que ella se había dado cuenta.
—Ten
cuidado señor —dijo el guardaespaldas. El pequeño interpretó las
palabras de su protector: «Te
estaré vigilando desde una distancia prudente».
—Lo
tendré.
El
príncipe y el noble se fueron por una de las puertas laterales del
castillo. Salieron por la zona cerca de los puercos y las ovejas. El
joven que las guiaba estaba sentado entre la paja observando a los
animales. No hizo ningún ademán de levantarse al ver a los dos
chicos pero sí que apartó la mirada.
Los
chicos caminaron por campo abierto durante un buen rato hasta que se
adentraron en el bosque que había cerca del gran castillo.
El
sol se filtraba entre la primera hilera de árboles, descaradamente
iluminando todo el paraje. Los árboles estaba muy separados entre
sí, la hierba y las flores recién estaban creciendo después de
todo un invierno bajo la nieve y los animales correteaban a sus
anchas entre arbustos y árboles. BaekHyun solo había llegado a esa
zona, era la zona prudente y la única que le dejaban visitar. Su
padre ya se había encargado de meterle miedo contándole cuentos de
brujas y seres encantados que habitaban las profundidades del gran
bosque.
Pero
JongIn no lo sabía. Pocas veces había visitado castillos ajenos y
dudaba que —aunque supiera de los mitos— hiciera caso a las
advertencias.
Empezaron
a adentrarse más por el bosque hasta llegar a la zona intermediaria.
BaekHyun se quedó quieto entre los dos árboles que se habían
juntado haciendo de puerta. El príncipe, con toda su arrogancia, se
giró hacia el muchacho con una sonrisa burlona.
—¿Sucede
algo? —preguntó con fingida inocencia. BaekHyun tragó saliva.
Aquella puerta era la entrada a la zona media, donde ya habitaban
criaturas malignas, aunque la zona media no le daba tanto miedo como
la zona oscura.
—Estamos
en la zona media —dijo intentando que la voz no le temblara—. No
deberíamos adentrarnos más. Conozco el camino que lleva al gran
lago del reino y es bonito de...
—Quiero
ir por aquí —JongIn se giró y siguió caminando. El noble no tuvo
más remedio que seguir a regañadientes.
Pasaron
entre árboles, pero estos árboles no eran como los de la primera
zona, sino más grandes, más robustos, más juntos y más oscuros.
BaekHyun tiritaba de frío por culpa del rocío de las hojas que le
caían por la nuca o por la cara calándole de pies a cabeza.
Finalmente,
el caprichoso príncipe paró y se sentó en unas raíces. Dejó su
saco entre las piernas y lo abrió sacando un trozo de pan, otro de
queso y otro de una especie de bizcocho que olía muy bien. El noble
reconocía aquel olor. Era de EunSook.
Miró
sorprendido al chico que había empezado a disfrutar de la comida.
Devoró el queso y el pan, el bizcocho lo envolvió en el trapo y lo
volvió a dejar dentro. BaekHyun no comía, tan solo le miraba.
—Ni
las damas se me quedan mirando tanto tiempo —se limpió el rostro
de la forma más vulgar posible y luego se acomodó en unas raíces
en forma de cuna.
—Ese
bizcocho lo ha preparado mi cocinera —declaró el noble. JongIn
asintió—. ¿Se lo has pedido? —aunque lo hizo en tono de
pregunta, él ya sabía la respuesta.
—Tu
cocinera es muy amable y también un poco fácil —dijo el moreno
mientras abría un ojo para mirar la reacción de BaekHyun—.
Pensaba que era una santurrona pero cuando la besé se dejó a la
primera. Porque quise parar porque si no se hubiera entregado a mí
al momento.
El
mayor empezó a temblar de rabia. No se había sentado pero en
aquellos momentos se lamentaba por no hacerlo. Se apoyó en un árbol,
jadeando y con los ojos cerrados. Toda su vida había estado
cortejando a EunSook, dulcemente, con paciencia y amor para que
después viniera aquel imbécil y la besara como si fuera una
cualquiera. Y ella se había dejado, después de todas las cosas
horribles que le había dicho del príncipe.
Empezó
a caminar, no supo hacia donde pero lo hizo. Se iba apoyando en los
árboles que cada vez estaban más juntos y más empapados por la
humedad y, finalmente, se sentó en uno mullido por el musgo. Se
quedó quieto como una piedra mientras escenas de la cocinera y el
príncipe le aparecían por su cabeza.
Quería
llorar. Llorar porque se había comportado como un completo inútil.
Había estado creyendo en el amor verdadero y en pocas semanas Dios
le había enseñado que aquello no existía. Primero su compromiso
con Lady Elisabeth y luego el desengaño amoroso de EunSook. Sabía
que estaba destinado a no amar nunca a ninguna mujer, porque las dos
únicas mujeres que había tenido le habían decepcionado.
Se
hizo una bola en el musgo y dejó que las raíces del árbol hicieran
de brazos acunándolo. No le salían las lágrimas pero si se sentía
triste, traicionado. Por su mente pasó echar a su cocinera de allí
pero no quiso, no pudo, no era cruel y despiadado como el maldito del
príncipe JongIn.
Cerró
los ojos y descansó.
Primero
notó algo húmedo, luego un goteo, después que algo le estaba
lamiendo y después un rugido espeluznante. Cuando abrió los ojos
vio, posado delante de él, al jabalí más grande que nunca hubiera
imaginado. Y traía amigos.
Se
quedó quieto intentando no gritar ni parecer amenazante. El animal
seguía inspeccionándolo. Lo olía, lo lamía, miraba a sus amigos y
volvía a olerlo. Finalmente, cuando BaekHyun sentía todos sus
músculos entumecidos, el animal consideró que era un tronco y se
fue lentamente. Error del noble el intentar arrastrarse lejos de
dicho animal. El ruido alertó a uno de ellos y volvió a rugir con
fuerza.
BaekHyun
se levantó y empezó a correr asustado. Más de ocho jabalíes le
perseguían por el bosque y sabía que si no se subía a un árbol
pronto acabaría muerto.
Corrió
entre árboles y arbustos, se cayó, rodó, se arrastró y lloró
desesperado mientras pedía socorro. No tenía ningún arma a mano y
no podría con animales de tales dimensiones. Pero nadie le ayudaría,
lo sabía, iba a morir siendo comida para jabalís. Era irónico que,
justo hacía dos días, había comido dicho animal para cenar.
Se
paró en un tronco y se apoyó con lágrimas en los ojos. Ya no le
importaba el morir, tan solo quería que aquello acabara rápido.
Miró a su alrededor por si había algún arma que lo degollara
rápido pero no encontró nada, así que se limitó a esperar.
Los
animales estaban ya cerca y lo miraban amenazante. Uno de ellos se
puso en pose de envestir y empezó a correr. BaekHyun cerró los ojos
y esperó a que una de sus piernas se rompiera pero en vez de eso,
voló. Voló unos centímetros, lo justo para que el jabalí no le
hiciera daño.
—Maldita
sea, pon de tu parte...—murmuró JongIn mientras le sujetaba por
las axilas y lo subía. Estaba encima de una rama más gruesa que
ellos dos juntos y sostenía un cuchillo con la boca. BaekHyun se
agarró a la primera rama que tuvo a mano y se alzó un poco más.
Gracias a la ayuda del príncipe pudo acabar justo donde él.
El
chico no llevaba camisa, ésta estaba atada en su brazo en modo de
torniquete para parar una hemorragia. Se estiró apoyándose en la
corteza del árbol y gimió de dolor. Los jabalíes seguían debajo
esperando que su cena cediera.
—¿Estás
bien? —preguntó BaekHyun sin saber qué hacer. Le había salvado
la vida en vez de reírse mientras los animales le golpeaban. Eso ya
era un punto a favor para el estúpido príncipe.
—¿Tengo
pinta de estarlo? —susurró el otro mientras miraba la fea herida y
susurraba miles de insultos hacia el corte. El noble se acercó
lentamente.
—¿Me
dejas?
JongIn
negó.
—Vamos,
sé de estas cosas. Llevo trapos en mi bolsa.
El
pequeño cedió. BaekHyun le quitó la camiseta y vio una fea herida
que rodeaba casi todo el brazo del chico. No era muy profunda pero
JongIn no estaba acostumbrado a tales heridas, era un príncipe muy
delicado y mimado, al igual que BaekHyun.
El
mayor cogió una de las botas de vino y olió su contenido. A EunSook
no le gustaba mucho que bebiera solo vino así que siempre le metía
una de agua para que pudiera hidratarse como Dios manda. Buscó entre
tres botas hasta dar con la correcta. Vertió un poco en la herida
del chico y con uno de los trapos empezó a frotar. JongIn mordió su
camisa para no gritar de dolor. Sin saber por qué, BaekHyun estaba
disfrutando esa escena.
Después
de limpiar la herida, el mayor se la vendó y guardó todos los
utensilios. Los animales seguían allí pero parecían más que
aburridos.
—Son
tan insistentes —susurró el noble mientras miraba hacia abajo.
—¿Dónde
estuviste, idiota? —le preguntó el moreno. BaekHyun se giró a él
ofendido—. Te estuve buscando como un loco.
—¿Buscándome?
¿Por qué? Si me fui fue por vuestra culpa.
—Por
eso mismo. No quería que te murieras. Y mira lo que me encuentro.
Perseguido por cerdos gigantes —aunque el noble se sintió ofendido
JongIn no parecía burlarse de la situación. Había empezado a sudar
de una forma exagerada y tiritaba.
—Eso
no pinta bien —susurró mirando el brazo del chico—. Tenemos que
irnos.
—Solo
quiero dormir —el príncipe se colocó de una forma que casi hacía
caer a BaekHyun. Éste se agarró al tronco.
—¡Ten
más cuidado! —los jabalíes alzaron la cabeza para ver si sus
presas bajaban. No lo hacían.
—Ven
—JongIn se abrió de piernas y arrastró al mayor entre ellas,
abrazándole por la cintura y quedando cara a cara. El noble se
sentía como una dama pero le gustaba el contacto con el príncipe,
estaba caliente y él tenía mucho frío por culpa de la humedad de
la tierra y el rocío.
Se
quedaron un rato así hasta que BaekHyun se dio cuenta que JongIn
estaba demasiado caliente como para estar sano. Se separó y lo vio
jadeando con dificultad mientras el sudor bañaba su rostro. Le tocó
la frente y luego miró donde los animales. Estaba durmiendo,
esperando al menor ruido para lanzarse contra sus presas.
Fue
cuando el noble tuvo una idea. Sacó el bizcocho que había hecho
EunSook y lo lanzó lejos de ellos. Al instante, los animales fueron
corriendo en busca del manjar exquisito. BaekHyun despertó a JongIn
que parecía desorientado.
Ambos
bajaron con dificultad por el tronco del árbol y corriendo hacia la
claridad, la salida del bosque encantado. JongIn dificultaba la
caminata pero entre los dos pudieron llegar a la puerta trasera donde
el porquerizo estaba durmiendo. Ambos chicos entraron y fueron
corriendo a la cocina. El príncipe se extrañó pero no dijo nada,
dejó que el mayor le guiara.
BaekHyun
procuró mirar si había alguien pero solo estaba EunSook calentando
la cena. La chica se sorprendió al ver a los chicos en tan mal
estado. Los dejó pasar y sentaron a JongIn en una de las sillas de
la cocina. La muchacha se limpió las manos y corrió a inspeccionar
su herida.
—Es
bien fea, pero no es nada grave —dijo mientras iba hacia unos
armarios de madera y sacaba tarros—. Son medicinas hechas con
plantas. Mi madre era bastante buena con esto y me enseñó algunos
trucos para curar heridas. En la cocina son frecuentes esos cortes y
muchos más feos, si deja que presuma —EunSook le quitó la venda,
limpió la herida con un trapo y luego untó el ungüento. JongIn
protestó y profanó unos cuantos insultos por culpa del dolor pero
su aspecto había mejorado notablemente.
La
chica se fue a lavar las manos al lavadero mientras BaekHyun miraba
si el príncipe tenía fiebre o no. El chico se dejaba mimar sin
rechistar, parecía otra persona.
—¿Dónde
fuiste, señorito? —preguntó la chica—. ¿Ese corte?
—Estuvimos
paseando por el bosque y había una rama bien afilada —el moreno
miró sorprendido al noble. Estaba mintiendo por él—. Sin querer
se cortó con ella y aquí estamos.
—Debe
tener más cuidado —le dijo la muchacha al príncipe. BaekHyun
empezó a sentir celos. Justo en aquel momento se acordó de lo que
le había dicho JongIn y le odiaba.
Se
levantó sin decir palabra y se fue de la cocina intentando controlar
su rabia hacia el príncipe. No supo si EunSook y el otro se
extrañaron de su actitud o aprovecharon para besarse y amarse de
nuevo pero no le importó. Sólo quería darse un baño y quitarse
toda la mugre de encima.
Recogió
ropa recién lavada de su habitación y fue hacia el baño común, en
el que tantas noches había sufrido el maltrato del príncipe, se
desnudó y se metió dentro del agua caliente. Había una caldera
siempre encendida calentando el agua, aparte de que el ambiente entre
aquellas piedras siempre era elevado.
Estar
en contacto con el agua le hizo reflexionar sobre lo ocurrido. Su
futura boda, los acosos de JongIn, la decepción de EunSook. Todo
aquello tenía que cambiar. Era un noble y el futuro rey del reino si
se casaba con la hermana mayor. JongIn no iba a ser el heredero y él
tenía la responsabilidad de servir a su pueblo.
Alguien
que había estado acosado y manipulado por un niño caprichoso no era
digno de ser rey, alguien que no aceptaba sus responsabilidades y las
tradiciones no merecía ser rey y él sí quería merecerlo.
Se
lavó rápido con la pastilla de jabón y se secó, excitado y
nervioso por sus nuevos pensamientos. Tenía pensado visitar a Lady
Elisabeth antes de dormir para empezar una relación, para empezar a
amarla. Sí EunSook quería cortejar con JongIn, que lo hiciera, él
iba a ser rey y tenía sus compromisos.
El
cuarto de Lady Elisabeth estaba una planta más abajo que la suya.
Picó con delicadeza pues era por la tarde y sabía que la chica
tenía su sesión de coser. Quién abrió fue su nodriza que se
sorprendió. Hizo una exagerada reverencia y salió de la habitación
sin más explicaciones.
La
princesa estaba con un vestido de color rosa y dorado y el pelo
recogido en un moño dejando caer un par de bucles por la nuca. Tenía
el rostro maquillado y estaba radiante mientras cosía. Miró al
joven sorprendida pero luego le dedicó una de sus tiernas sonrisas
dándole permiso para pasar.
—Hola.
¿Cómo está? —BaekHyun se arrodilló delante de sus faldas—.
¿Cómo fue el paseo con mi madre y la reina?
—Entretenido.
Mis padres se irán mañana. Echaré de menos mis paseos con ambas
mujeres —dejó lo que estaba cosiendo y puso sus delicadas y
cuidadas manos en las mejillas de BaekHyun—. Espero que mi
prometido me dedique el tiempo que necesito.
—Por
supuesto —el noble se sintió mal. Ella era una buena chica y no
merecía ser ignorada como había hecho durante aquellas semanas. Se
prometió ser un buen esposo—. Lady Elisabeth, prepararé muchos
paseos, comidas al aire libre, cacerías y visitas al mercado del
pueblo que desearás no tener un prometido tan atento —la muchacha
rió —. Vengo a pedirle perdón por ser tan descuidado y prometo
ser un mejor prometido y ser un buen esposo en el futuro —cogió la
mano de la chica y la besó con ternura, como tantas veces había
visto hacerlo a su padre con su madre. Las mejillas de la princesa se
tiñeron de color carmesí, dándole un aspecto más inocente y
bello.
En
aquel momento la puerta se abrió dando paso a un JongIn aún sucio y
algo enfurecido. Se sorprendió al ver a su hermana y a BaekHyun en
tan íntima pose pero luego su rostro volvió a ser ira. El noble se
levantó y miró al brazo del chico que estaba tapado con la
chaqueta.
—Hermano.
¿Dónde has estado? Estás sucio —le habló en informal, cosa que
solo hacía con él. El moreno fulminó con la mirada a BaekHyun y
luego se fue de la habitación dando un portazo. La chica miró sin
entender—. ¿Ha sucedido algo con él?
—Discutimos
en el bosque. Pero no pasa nada. No te preocupes. Solo importamos
nosotros —aquellas palabras fueron más que suficiente para que la
chica le diera un atrevido beso en la mejilla a su prometido y le
echara para prepararse para la cena.
BaekHyun
salió del cuarto con una sonrisa en los labios pero su alegría duró
poco. JongIn estaba allí, mirándole desde el otro lado del pasillo.
Intentó ignorarlo y se fue hacia la segunda planta, pero el
repiquetear de las botas del príncipe le seguía de cerca.
Abrió
la puerta de su habitación e intentó cerrarla con rapidez pero el
pie del diablo negro lo paró. Empujó al chico haciendo que se
tambaleara, cerró la puerta y luego le cogió de la muñeca.
Finalmente, lo lanzó contra la cama, arrancando el dosel y enredando
a BaekHyun en él. JongIn se puso encima forcejeando con el mayor,
finalmente ganó el moreno y le alzó las manos por encima de la
cabeza. Sus rostros estaban a pocos centímetros el uno del otro. El
delicado noble tenía miedo, mucho, quiso llorar pero el terror era
superior a él. El príncipe jadeaba de rabia y parecía debatirse
consigo mismo para realizar el siguiente acto.
BaekHyun
realmente creyó que le iba a besar. Una idea absurda puesto que un
hombre no se podía enamorar de otro hombre, pero lo creyó cuando
JongIn cerró sus ojos y acortó las distancias. Un gesto que el
mayor malinterpretó. De repente, el menor abrió los ojos, se alzo y
abofeteó a BaekHyun en la mejilla tan fuerte como le fue posible. El
noble abrió los ojos del dolor y dejó soltar un gemido apagado.
Finalmente,
el príncipe JongIn se levantó desbloqueando el cuerpo del
sorprendido futuro rey y abandonó la sala. BaekHyun estaba tan
asustado y herido que solo pudo abrazar sus almohadas y llorar
mientras su mejilla se hinchaba.
A
la mañana siguiente, BaekHyun tenía un dolor de cabeza terrible. Su
nodriza le dio un brebaje que le alivió un poco pero la angustia y
el terror del día anterior seguían en su interior.
Se
bañó y vistió y bajó a desayunar solo. Era demasiado temprano
para que toda la familia bajara así que aprovechó esa soledad para
llorar. Kris tampoco se había despertado así que era libre.
Dejó
la comida a medio tratar y se fue dar un largo paseo por los campos
de trigo que había cerca del castillo. El pastor llevaba a las
ovejas lejos, colina arriba, y la lechera traía los toneles de leche
que beberían más tarde. BaekHyun no saludó a nadie, dejó que el
olor seco del trigo penetrara en él.
La
planta ya le llegaba por la cintura así que paseó acariciando con
los dedos el áspero tacto del trigo. El viento soplaba moderado pero
despeinaba sus cabellos mojados.
¿Qué
había ocurrido? Pensaba que el príncipe JongIn era solo un
malcriado que torturaba a sus víctimas desde la lejanía, pero le
había abofeteado y sabía que aquello solo era el principio. ¿Así
trataría a EunSook, su cocinera, para que ella le besara? ¿Habría
pegado a alguien más? ¿Era un sádico?
Estaba
tan distraído en sus terribles pensamientos que no divisó el
carruaje que se acercaba a la lejanía. Justo cuando pasaba por el
puente que separaba el castillo del resto del mundo, BaekHyun empezó
a correr hacia allí. Reconocía ese escudo, reconocía ese carruaje,
reconocería esa voz aunque estuviera sordo.
Corrió
todo lo que pudo y se abalanzó sobre primer cuerpo que salió del
carro. Ambos se tambalearon y cayeron al suelo terroso.
—¡Eh!
—gritó el atacado—. ¡Si me mancho mi madre me matará!
—BaekHyun empezó a reír de alegría. Para él, su primo YiXing
era lo único que le podía animar.
El
chico estrechó a su pequeño primo entre sus brazos y le besó la
frente. La madre de YiXing bajó también con una sonrisa en los
labios.
Tenía
el pelo negro y largo, ojos rasgados y una cara muy delgada, se había
dejado después de la muerte de su hija aunque seguía luciendo firme
y bella.
—Hola
tía —saludó BaekHyun mientras se levantaba el suelo.
—Tan
energético como siempre, querido. —la vieja mujer agarró de las
mejillas a su sobrino y le besó en la sien. El chico se dejó mimar
por ella—. Tengo mucha hambre y sed. ¿Está el desayuno preparado?
—Creo
que... —su lengua se enredó al recordar a EunSook. Tragó y volvió
a intentarlo—. Creo que las cocineras ya han preparado todo el
desayuno sin falta. ¿Vamos a comprobarlo, tía? —la mujer dejó
que BaekHyun le cogiera del brazo. YiXing fue a su lado cogiendo el
otro brazo de su madre.
Los
tres entraron a pie por la puerta mientras el cochero llevaba el
carruaje hacia la cuadra. Uno de los sirvientes del rey ayudó al
hombre al instante.
Cuando
entraron dentro del comedor, estaban ya presentes todos los
residentes importantes del castillo. El rey y la reina, los nobles y
sus hijos. A BaekHyun le dio un vuelco el corazón al ver a JongIn.
Éste apartó la mirada y se concentró en el pan y la mermelada que
tenía delante.
BaekMyeon
se levantó a recibir a su hermana. Ambos se abrazaron con cariño y
le guió para que saludara a los reyes y al resto de invitados.
Mientras, el pequeño noble y su primo se sentaban al lado de JongIn,
pues el único puesto libre era a su lado.
Durante
la comida todos hablaron animados. Kris se mostró distante y lo
entendía, YiXing se parecía mucho a YiMing y chocaba verlos. Kris
fue muy cercano a YiMing durante el tiempo en que ella estaba
prometida, tanto como si fueran hermanos, y ver ahora a la copia en
versión chico era perturbador para el guardaespaldas.
Después
del desayuno todos salieron a despedir a los reyes. JongIn y
Elisabeth lloraron la despedida de sus padres aunque estos
prometieron volver cada mes. Luego, las puertas del castillo se
cerraron y empezó el terror de BaekHyun.
—¿Te
acompaño a la habitación? —BaekHyun tuteaba a su primo desde que
eran pequeños así que el otro no se ofendió. El chico sonrió
mostrando su hoyuelo.
—Claro,
primo. ¿Está cerca de tu habitación? —ambos chicos, seguidos por
el guardaespaldas, fueron subiendo las escaleras hacia el piso donde
dormían JongIn y BaekHyun.
—Es
la de siempre, primo —JongIn también les siguió. El noble no se
había dado cuenta de su presencia—. Igualmente, es mi deber
acompañarte.
—Estás
muy servicial. ¿Estar prometido te ha derretido el cerebro, Baek?
—ambos rieron por el chiste del recién llegado. Kris, detrás,
vigilaba de cerca a los chicos, blanco como el papel.
Entraron
dentro de la habitación y charlaron un rato, pero el noble se dio
cuenta que su primo había recorrido un largo camino y le dejó
dormir. Ordenó al guardaespaldas que descansara pero éste se negó,
así que le dijo que vigilara y velara el sueño de YiXing. El alto
asintió y se metió dentro de la habitación.
BaekHyun
fue hacia su habitación para dormir un poco, aquella noche no había
podido pegar ojo por culpa de JongIn y ahora que estaba feliz, podría
dormir al menos hasta el medio día. Pero alguien le esperaba sentado
en su cama. El príncipe estaba en el borde de ésta mirando hacia la
puerta. El noble se tensó y tuvo tentativas de huir, pero era el
rey, el futuro rey no iba a permitir que un niño le acobardara de
tal forma.
—Largo
—le dijo sin ningún tipo de respeto—. Esta es mi habitación. Si
no recuerdo mal, te dimos una muy hermosa y espaciosa no muy lejos de
la mía.
—¿Así
le hablas al príncipe del reino? —el chico no parecía molesto
pero tampoco se estaba divirtiendo—. Vengo a hablar.
—¿A
hablar o a abofetearme sin ningún motivo? —el mayor le fulminó
con la mirada intentando descargar todo el desprecio y odio que
podía. El moreno se sintió indiferente ante la mirada—. Quieras o
no, soy el prometido y futuro esposo de vuestra hermana. Así que,
por favor, respétame o cuando sea rey tendré que tomar fuertes
medidas contigo. No está en mi naturaleza ser violento.
—Así
lo habéis dicho. No está en vuestra naturaleza ser violento —se
levantó y fue hacia BaekHyun—. Por lo tanto, mientras no seas rey
puedo hacer contigo lo que me dé la gana —cogió al chico por las
muñecas y lo llevó hacia la cama. El noble forcejeó pero sus
débiles músculos sucumbieron a los de JongIn.
Los
dos yacían tumbados, BaekHyun debajo de JongIn. El otro le bloqueaba
piernas y manos y mantenía el rostro tan cerca como la otra vez. El
mayor quería llorar pero no se lo permitió. Movió todo el cuerpo
con fuerza para salir del agarre del otro que lo miraba tan
intensamente que sentía como ardía su deseo, su odio y su ansia de
poder.
—¿Estás
jugando con mi hermana? —siseó el pequeño apretando sus uñas
contra las muñecas del mayor. Éste apretó los dientes de dolor—.
¿Vas a romperle el corazón?
—N—no...
—susurró el noble—. Voy a amarla.
Los
dedos de JongIn se clavaron más en las muñecas junto con las
rodillas que pellizcaron los muslos del chico. BaekHyun dejó escapar
un pequeño gemido de dolor.
El
príncipe había bajado su rostro hacia el cuello del mayor. Sus
labios rozaban la zona que se le veía a través de la camisa al
chico. Éste seguía forcejeando intentando zafarse del agarre del
otro. El moreno bajó sus labios rozando la suave piel del noble
hasta llegar a la clavícula. Lamió lentamente todo el hueso
haciendo que la piel del otro se erizara. Luego la besó y finalmente
la mordió con tanta fuerza que BaekHyun gritó de dolor.
El
príncipe se separó con los labios manchados de sangre y con el
semblante serio. BaekHyun había empezado a llorar por el dolor,
sentía la sangre caer lentamente. Al principio pensó que JongIn era
un vampiro pero luego se dio cuenta que no, que aquello era tan solo
otro de sus castigos. Primero la bofetada y luego aquello.
Se
llevó la mano, ya libre, a la clavícula y notó el líquido rojo
recorrer su cuerpo y manchando la camisa. El alto se limpió los
labios y bajó de la cama. No dijo nada, ni tan solo le miró. Salió
de la habitación dando un portazo, dejando al noble sangrando y
llorando.
La
herida no se curó hasta que pasaron unos días. Iba siempre con el
cuello tapado aunque se muriera de calor. Por las noches no dormía
pensando en que cualquier momento JongIn aparecería reptando por la
cama como una serpiente para devorarle. Se había obsesionado de una
forma insana y no sabía cómo parar las fantasías terroríficas que
recorrían su mente.
Intentaba
ser el mejor prometido por la mañana y el mejor primo por la tarde.
Por la noche era un asustado cachorro que necesitaba la protección
de alguien, de un tercero. Pero no llamaría nunca a Kris ni a nadie,
su orgullo era tan grande como su miedo.
Aquella
mañana estaba lloviendo. Una gran tela grisácea cubría el cielo y
el agua caía a toneladas. BaekHyun se lamentó puesto que no podría
salir del castillo ni con YiXing ni con Elisabeth para huir de
JongIn.
Con
tristeza, se puso la ropa, se lavó la cara y manos en una palangana
que su nodriza le había preparado temprano y bajó al comedor para
desayunar con el resto.
Cuando
llegó al comedor acarició y besó la mano de lady Elisabeth, besó
la frente de su madre y se sentó junto al príncipe caprichoso y su
primo. Ambos le saludaron y empezaron a devorar el pan y el queso que
había en la mesa. Aquel día iba a ser largo y BaekHyun tendría que
ser fuerte para aguantarlo.
—Muchachos
—empezó el noble mientras tragaba un trozo de bollo recién
horneado—, hoy mi querida y lady Elisabeth estarán todo el día
ocupadas. Los muchachos sois libres. Yo iré al mercado a comprar un
par de cosas.
—Tío.
Quiero acompañarlo al mercado —YiXing se sacudió un par de migas
del las mangas—. ¡Antes de que argumentes que soy pequeño debo
adjuntar que... soy mayor y heredero de las tierras de mi padre y
debo conocer mundo y …! —el noble BaekMyeon rió bien alto. La
mujer le acompañó.
—Muchacho,
claro que puedes venir. No hace falta que inventes excusas. Decidido.
YiXing y yo nos iremos al mercado. ¿Nos acompañáis, JongIn y
BaekHyun? —el hijo del noble se sorprendió ante tal petición y el
príncipe parecía igual de excitado que el primo.
—¡Claro!
—gritó JongIn con entusiasmo. Lady Elisabeth le miró preocupada
pero luego suspiró y siguió comiendo con delicadeza, digna de una
princesa como ella.
BaekHyun
se mordió el labio para no blasfemar. No quería ir al mercado
acompañado del caprichoso príncipe. Lo miró de reojo y se acordó
de la herida de su cuello. Su mano, automáticamente, fue a parar a
esa zona y presionó. No le hacía daño pero la sensación de miedo
seguía allí. La prometida del chico le miró con curiosidad.
—Esto...—dijo
mientras apartaba la mirada de Lady Elisabeth—. Yo mejor no voy,
padre —el noble se sorprendió antes las palabras—. Iré a
bañarme y daré una vuelta con el caballo. Gracias por la petición
—se levantó y salió corriendo del comedor bajo la mirada de todos
los presentes.
Sentía
escalofríos por todo el cuerpo y la camisa se le había enganchado a
la espalda. Empezó a jadear mientras sus manos buscaban la fría
pared de piedra para refrescarse y calmarse. Apoyó la frente en ella
e intentó tranquilizarse hasta que pudiera andar de nuevo.
Amaba
ir al mercado, pocas veces podían ir y ahora había rechazado esa
estupenda petición tan sólo por no encontrarse con JongIn. Ir al
mercado los días de lluvia siempre habían sido los mejores, los
tenderetes seguían allí tapándose con sus largas lonas, no había
nadie por las calles y se podía comprar a sus anchas, sin importar
ser atacado por alguien. Por eso no iban tanto, no era bueno ir
regularmente y que algún tirano intentara atentar con la vida de los
nobles.
—¿BaekHyun?
¿Querido? —Lady Elisabeth estaba en el pasillo observando la
escena. El chico se enderezó e intentó sonreír, pero en su lugar
le salió una horrorosa mueca—. Querido...—la chica se acercó y
le cogió de las manos —. ¿Por qué no vas con tu padre, tu primo
y mi hermano al mercado? ¿Es por mi hermano? —las manos de
BaekHyun se tensaron. La princesa, que no era tonta, notó tal
gesto—. Es por mi hermano. Sé que no es el ser más amigable del
mundo, pero es mi querido hermano y quiero que te lleves bien con él.
Por favor...
El
chico miró a los ojos a su prometida. Estaban llenos de tristeza y
esperanza. Realmente le afectaba que su futuro esposo y su hermano no
se llevaran bien. No era la primera vez que el rey moría envenenado
por culpa de su cuñado celoso o, incluso, un hermano.
—Está
bien... —suspiró el chico—. Iré al mercado con tu hermano.
La
chica sonrió y le abrazó. Justo en ese momento EunSook salió por
la puerta de un almacén y los vio. La chica corrió hacia la cocina
no queriendo entrometerse entre las cosas de los señores de la casa.
El noble se sintió mal, tanto que quiso romper su promesa e ir a su
cama a dormir e intentar que el día pasara rápido, pero en cuanto
se dio cuenta, era arrastrado por la princesa hacia el comedor donde
todos ya se estaban levantando para irse al mercado.
—¿Hijo?
—Lo
siento padre. Iré con vosotros.
El
padre del chico sonrió y lo estrechó entre sus brazos. Acto
seguido, todos subieron a sus habitaciones a recoger algunas
pertenencias y bajar al carruaje que los esperaba en la entrada.
—BaekHyun...—JongIn
le barró el paso. YiXing se había metido en su habitación así que
no podía enterarse de nada—. ¿Cómo que has cambiado de opinión?
Sé que no querías ir por mí. —el chico parecía divertirse con
la situación.
—Lo
hice por vuestra hermana, no porque quisiera estar.... —pero el
chico no acabó la frase. JongIn se giró con indiferencia y se fue
hacia su habitación.
El
noble corrió hacia su cuarto, recogió un par de cosas, luego corrió
hacia la cocina y le pidió a EunSook que le diera algo de comida.
Ésta, que parecía algo aturdida, le ofreció pan, queso, un par de
frutas y miel. El chico lo aceptó y se fue corriendo hacia la
entrada donde le esperaba su padre, JongIn, YiXing y Kris.
Todos
montaron en el carruaje. YiXing pidió a su tío que le contara
historias sobre las batallas que habían tenido con los bárbaros. El
hombre, encantado de que alguien le quisiera escuchar, estuvo durante
todo el camino contando luchas feroces con los salvajes del norte.
Todos escuchaban con atención, exclamando o suspirando en los
momentos adecuados.
En
menos de dos horas, estaban en el pueblo más cercano al castillo.
Apenas había aldeanos por la zona así que el carro pasó
rápidamente por las calles. Se paraba en cada parada que los chicos
mostraban interés hasta que paró la lluvia y decidieron ir a pie
con el carruaje detrás de ellos.
—¡Mira!
—exclamó YiXing mientras señalaba unos dulces típicos de la
zona—. ¿Te acuerdas cuando los comíamos de pequeños? —BaekHyun
sonrió y le pidió tres a la señora. La mujer empaquetó los tres
dulces en uno y le pidió las monedas correspondientes
—¿Qué
es? —JongIn miró uno rectangular y de un tono verdoso. Lo tocó
con un dedo asqueado.
—Se
llama dulce de primavera. Los de otoño están más buenos —comentó
el primo del noble mientras arrebataba el paquete de las manos de su
primo y cogía su correspondiente dulce—. Pero los de primavera
también me encantan.
BaekHyun
cogió su trozo y le ofreció el último a JongIn. Éste le miró sin
comprender pero aceptó el obsequio y le pegó un mordisco. El chico
se sorprendió al ver que el sabor era realmente delicioso.
Los
tres siguieron caminando. De vez en cuando YiXing iba hablando con
Kris así que BaekHyun y JongIn tenían tiempo para dedicarse miradas
de odio. El príncipe, a medio día, se acercó al mayor aún con el
dulce en la mano.
—¿No
te lo has acabado? —le preguntó el chico. El príncipe engulló el
último trozo.
—¿Por
qué has comprado para mí? —giraron la esquina para seguir con el
mercado. Aquello se iba llenado un poco más de gente pero no mucha,
el cielo seguía tan grisáceo como por la mañana y amenazaba de
caer otro chaparrón—. Quiero decir... podrías haber comprado solo
para tu primo y para ti y luego...
—Sólo
por hoy...—BaekHyun se paró y miró unos polvos de color azul—.
Solamente por hoy... hagamos una tregua.
—Si
quiere hacer una tregua, señor, no debería comprar esos polvos —una
mujer vieja y sucia era la que estaba en aquella parada. BaekHyun se
asqueó un poco por la presencia de la mujer, pero estaba
acostumbrada a recibir a gente pobre en su cocina y darle de comer.
Fue JongIn el que puso mala cara y dio un salto hacia atrás como si
la señora le fuera a atacar.
—¿Por
qué dice eso, señora? —preguntó el joven observando el polvo que
tenía ante él—. ¿Qué es?
—Es
un veneno bastante potente. Te mata lentamente y solo se puede curar
con un tipo de planta. Orégano o menta piperita. También está este
rojizo. Este es mucho más letal y rápido. Tan solo un grano de este
polvo y mueres al instante... No tiene cura, como puede observar.
—¿Y
si sale volando el polvo? —preguntó el asustado príncipe.
—Entonces,
moriría todo el mundo —la mujer sonrió mostrando unos dientes
negros y sucios. JongIn evitó las ganas de vomitar pero corrió
hacia el noble que estaba comprando carne del mercado.
BaekHyun
se despidió de la mujer con algo de miedo y se fue con su padre a
mirar el resto de paradas. Durante todo el día estuvieron comprando
comida, utensilios, dulces, bebidas y juguetes. BaekHyun compró una
hermosa gargantilla bastante cara robada de unos esclavos que
escaparon de lejos. JongIn y YiXing también hicieron sus compras.
Cuando todos estuvieron cansados y el cielo empezó a dejar caer las
primeras gotas de la tarde fueron hacia el carruaje y se marcharon a
casa.
El
camino de vuelta fue mucho más relajado. Durmieron la mayoría del
trayecto y la otra comentaron las cosas raras que habían visto. Las
mujeres les esperaban en la puerta y la mesa ya estaba preparada para
la cena. Comieron cerdo y pavo relleno de pasas, queso y especias.
Tampoco faltó el puré, todo tipo de verduras, frutas y el buen
vino. El noble dejó que los pequeños tomaran de aquel líquido
santo quedando todos borrachos, cantando y bailando.
BaekHyun
estaba algo mareado pero era consciente de lo que hacía. Él y
YiXing se habían puesto a cantar nanas alegres mientras el resto les
aplaudían. El padre del chico había invitado al guardaespaldas a
participar en la cena pero éste no había bebido nada.
El
pequeño noble se había levantado de la mesa cuando fue llamado por
Lady Elisabeth que le llevó por las escaleras y le sentó en un gran
ventanal para que el frío del cristal le aireara un poco la cabeza.
BaekHyun sonreía a la nada mientras la cabeza le daba vuelta.
—Hombres...—susurró
la muchacha mientras se sentaba al lado de su prometido y le miraba
con reproche—. ¡No debiste beber nada! —protestó—. ¡Mañana
te dolerá la cabeza y ….! —pero la chica no pudo acabar.
BaekHyun se había abalanzado hacia ella y le había dado un beso, el
primero beso largo de Lady Elisabeth y de BaekHyun.
Se
quedaron quietos por un momento sin decir nada, luego ella le separó
bruscamente y se tocó los labios. BaekHyun nunca entendió por qué
se sintió ofendida.
—¡Eres
un descarado! —gritó mientras le abofeteaba y se iba.
El
noble se quedó allí mirando como la larga falda de la princesa
desaparecía por la esquina del pasillo. Cerró los ojos y suspiró
con la sien palpitando dolorosamente. Los efectos estaban empezando a
hacer el efecto contrario y empezaba a sentirse mal, a deprimirse.
Unas
botas repiquetearon por el pasillo. El fuerte ruido paró justo
delante de BaekHyun que abrió un ojo para observar quién había.
Era JongIn. Éste se sorprendió al verlo.
—JongIn...—susurró
el noble medio moribundo.
El
chico no parecía tan borracho a comparación de lo que había
bebido. Cogió al mayor por los hombros y lo levantó apoyándolo en
los suyos. Después caminaron lentamente hacia la habitación del
noble. Éste iba dando tumbos y tropezando con cualquier piedra medio
salida del suelo. JongIn, con paciencia, iba recogiéndolo y
guiándolo hacia la puerta del dormitorio. Cuando llegaron el chico
abrió la puerta pero BaekHyun no le dejó entrar. Las peores
acciones del menor habían sido allí dentro.
—Hoy…
—dijo escuchando la voz tan patética que le había dejado el
vino—. Hoy he besado a tu hermana —JongIn se sorprendió pero
mantuvo el semblante serio—. Me ha llamado descarado y no sé por
qué. ¿Sabes por qué?
En
vez de palabras, JongIn le contestó con un fuerte empujón que tiró
al noble al suelo. Cerró la puerta y se fue del pasillo. Pero las
botas volvieron a sonar al instante y la puerta se volvió a abrir.
El príncipe cogió a BaekHyun del cuello de la camisa, lo alzó y le
besó en los labios.
Al
principio ninguno de los dos hizo más, pero luego BaekHyun apartó
con fuerza a JongIn y cerró la puerta. JongIn le gritó que abriera
pero éste se negó y… silencio. Un silencio que rasgó el alma al
noble y que le hizo replantearse muchas cosas.
A
la mañana siguiente Lady Elisabeth fue a buscar a su esposo. Nadie
respondió a la llamada. La muchacha quería explicarle sobre la
reacción de la pasada noche. No es que ella nunca se hubiera besado,
sino que nunca lo habían hecho de aquella forma tan brusca y quería
que con BaekHyun fuera especial.
Picó
un par de veces a la puerta pero nadie respondió. No era de buenas
damas entrar a la habitación del prometido así que fue a
preguntarles a las sirvientas que tampoco habían visto al señorito.
Al
medio día BaekHyun no había bajado a comer, el padre estaba
disgustado con él, tanto que ordenó a las sirvientas no darle de
comer. YiXing —que sentía pena por su primo—, le llevó un poco
de comida. Abrió la puerta y lo vio tendido entre las sábanas, el
chico no le respondió así que el primo prefirió dejarlo en paz e
irse a pasear en caballo con Lady Elisabeth y Kris, el guardaespaldas
de su primo.
Cuando
fue la hora de la cena pasó lo mismo. No bajó a cenar y el padre ya
estaba cabreado. Esta vez fue JongIn quién fue a buscarle. Picó un
par de veces a sabiendas de que no le abriría.
Si
BaekHyun se comportaba de aquella forma era porque la noche anterior
le había besado. ¿Por qué lo había hecho? No lo sabía,
simplemente sintió rabia y deseos de arrancarle los labios a
mordiscos. Era como una enfermedad que no le dejaba dormir por las
noches. Había algo que BaekHyun le hacía sentir, asco, rabia,
desprecio... Quería hacerle sufrir, que solo le mirara a él y fuera
con temor, con respeto, tenerlo bajo su mando, a su lado y para
siempre. Quizás era porque era protector con su hermana y porque el
noble se dejaba mangonear, aumentando así el ego y la prepotencia
del príncipe.
Volvió
a picar con impaciencia y al final abrió. La comida estaba en el
suelo fría y empezaba a tener mal olor y el bulto de la cama seguía
allí, inerte y con una mano fuera. Se acercó lentamente y levantó
las sábanas. Lo que encontró en la cama le hizo gritar de terror.
BaekHyun
estaba allí vestido y con la capa de viaje, no se había quitado los
tacones y los llevaba manchados de barro. Tenía la cara de color
lila y los labios completamente blancos, los ojos los tenía medio
abiertos y se perdían en el firmamento mientras la respiración iba
disminuyendo.
—¡BaekHyun!
—gritó el menor mientras le movía. El chico no reaccionó—.
¡BaekHyun! ¡BAKHYUN! ¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA?! —esta vez lo
abofeteó con fuerza para que respondiera. El chico movió un poco
los ojos y los enfocó en el moreno que estaba casi llorando.
—ah...—suspiró.
Luego volvió a perder el conocimiento.
JongIn
sabía que no podía contar con el noble así que empezó a buscar
por la habitación. Fue fácil de encontrar. En el tocador había un
paquete marrón vacío, en él había restos de un polvo de color
azul. Recordó la visita al mercado, como la señora mugrienta le
había hablado del veneno que mataba lentamente y como se curaba. No
recordaba el nombre de la planta así que acudió a la única persona
que tenía idea alguna de ese tipo de cosas.
Cogió
al chico como una princesa y lo llevó escaleras abajo corriendo.
BaekHyun no pesaba mucho así que fue sencillo llevarle hasta la
cocina. Abrió las grandes puertas de una patada y extendió el
cuerpo del noble sobre la mesa central. La muchacha, EunSook, estaba
limpiando el horno cuando fue interrumpida.
—¡Santo
cielo! ¿Qué ha sucedido? —peguntó mientras veía al señorito—.
Ah... no, señorito BaekHyun... —sus ojos se llenaron de lágrimas
mientras se tapaba la boca con la mano horrorizada.
—¡Necesito
una planta que empieza por O! —gritó JongIn. EunSook buscó entre
sus sacos de especies.
—¡No
sé que busca, majestad! —gritó EunSook mientras intentaba
recordar todo el repertorio de la cocina—. ¿No sabe el nombre?
—¡Menta!
¡Menta de algo! ¡Algo que le haga vomitar!
La
muchacha cogió un puñado de menta piperita y se la pasó al
príncipe. Éste metió todo el puñado en la boca de BaekHyun y le
hizo tragar con los dedos. El noble tragó hasta la última hoja y se
quedó quieto, muerto, mirando al cielo. Había dejado de respirar.
JongIn
gritó desesperado para que BaekHyun reaccionara. Una y otra vez lo
zarandeó por los hombros para que éste se moviera, pero no lo
hacía. En un ataque inútil por despertarlo le hizo el boca boca.
EunSook sabía que era inútil así que agarró de la muñeca al
chico y le dijo que parara.
—Majestad...
ya no...
—¡Puede
que usted sea una fulana a la que sólo le importe gustar a los amos
de los castillos! —gritó JongIn zafándose del agarre de la
cocinera—. ¡Pero yo no quiero que muera! ¡No puede morir! ¿¡Sabes
el dolor que causaría?!
—¡No
me llame fulana! —gritó la chica—. ¡Llevo más tiempo
conociendo al señorito que tú! ¡No, no le he podido amar ni
satisfacer como me hubiera gustado pero le quiero como si fuera un
hermano y no toleraré que alguien el cual le ha estado haciendo la
vida imposible desde que llegó se crea superior a mí y a mis
sentimientos!
La
muchacha estaba llorando. Se secó con el trapo sucio y luego se
sentó lejos de JongIn que había pegado una patada a la silla.
BaekHyun seguía allí tendido y muerto. El príncipe se apoyó en
los fogones de la cocina para reflexionar, para respirar.
—¿Por
qué me besaste? —preguntó la muchacha.
—¿Por
qué te dejaste? —respondió el otro con voz temblorosa.
—Me
dejé porque le temo y porque no soy tonta. Sé lo que le hace a las
muchachas que no siguen sus caprichos —el moreno siguió sin
girarse ni contestar así que la sirvienta siguió hablando sin
ningún pudor—. Sé que lo hizo porque quería fastidiar al
señorito, sé perfectamente que yo no le atraigo para nada, que sólo
fue porque quería llamar la atención del señorito BaekHyun. Él es
una persona noble, buena, bondadosa, no como usted, un ser despiadado
y cruel.
—¿Te
piensas que no lo sé, maldita sirvienta? —el chico se giró y dio
dos grandes zancadas para abofetear a EunSook pero un gemido los hizo
parar.
BaekHyun
empezó a convulsionar hasta que respiró y vomitó todo en el suelo.
Ambos se levantaron para ayudarlo. La muchacha cogió un gran barril
de madera y dejó que el señorito se descargara allí mientras que
el príncipe iba dándole pequeños golpes en la espalda.
Después
de un rato el chico se volvió a tumbar esta vez descansado. Con voz
febril pidió a EunSook que le diera agua y comida, la muchacha se
puso a preparar un estofado al instante con todo lo que había en la
cocina. El moreno, en cambio, se quedó al lado del enfermo.
—¿Estoy
vivo? —susurró mientras bebía en la copa de agua.
—Por
poco no, estúpido. —le respondió JongIn. Se había levantado de
nuevo nervioso.
—Debería
estar muerto... —su voz sonaba apagada y distante, como si nada
tuviera sentido en aquella vida. A la muchacha se le rompió el
corazón y empezó a sollozar mientras preparaba algo de comida. El
príncipe se limitó a dar vueltas por la cocina.
Después
de comer y beber sin ninguna pasión el chico se levantó pero aún
estaba algo afectado por el veneno y también sucio por haberse
salpicado al vomitar.
—Debería
ducharse, señorito —aconsejó la joven cocinera —. Yo recogeré
y limpiaré esto en un momento.
—Te
acompaño. —JongIn agarró del brazo a BaekHyun y lo llevó fuera
de la cocina.
El
noble parecía un títere, se dejaba manejar por el chico. Lo guiaba
por los pasillos y tomaban pausas hasta que el mayor se recuperara un
poco y pudiera seguir. En el baño, JongIn le desnudó y lo metió en
el agua. Luego se desnudó él y le ayudó a enjabonarse sin decir
palabra.
La
pastilla iba rozando cada tramo de su piel, JongIn lo hacía con
delicadeza, cada tramo era una frágil pieza que podría romperse al
mínimo contacto. Aclaró al chico y se quedaron un rato en las aguas
sin decir palabra. Finalmente, el menor se hartó de tanto silencio.
—Lo
siento —dijo—. Lo siento si quisiste irte de esta vida por mi
culpa.
BaekHyun
le miró sin ningún tipo de expresión. El moreno odió aquello.
—Tienes
una vida perfecta. ¿Por qué decidiste quitarte la vida por culpa de
un niño pequeño?
—Hay
gente que influye en todo. Eres una persona que ha descolocado mi
mundo hasta romperlo en mil pedazos. Lady Elisabeth me odia, no
llegaré a ser un buen rey porque un niño de dieciséis me maltrata
sin miramientos y... aparte... no puedo odiarte, no puedo
despreciarte como mereces porque, a veces, actúas de una forma que
me confunde, como si te importara pero luego... —el chico tragó
saliva y suspiró—, ...no entiendo nada. Sólo quería que el dolor
se acabara.
—¿Muriendo?
BaekHyun
afirmó.
—Eso
es de cobardes.
—Nunca
fui valiente, ni fuerte, ni tan atractivo. Soy un simple noble pálido
y obediente. No sé ni cómo mi padre y el vuestro acordaron
casarnos. Fue un error. —BaekHyun se apoyó en el borde de la gran
bañera de piedra y cerró los ojos.
JongIn
le observaba. Nunca había visto a alguien tan deprimido, ni siquiera
cuando se murió su abuelo y su padre estuvo meses de luto. El mayor
parecía roto, decepcionado, como si su alma ya no tuviera nada de
importancia en ese mundo. Lo sabía, sabía quién había sido el
culpable. Aquello que había empezado con un simple juego se había
transformado en una carnicería de sentimientos.
Nadó
hacia el chico y le abrazó por la cintura. BaekHyun no se movió
pero si tensó todos sus músculos en estado de alerta.
—¿Qué
necesitas BaekHyun? —preguntó el moreno—. ¿Qué es lo que
quieres? ¿Lo que más deseas en esta vida?
—Que
desaparezcas.
El
noble cerró los ojos. Notó como JongIn se separaba de él y se fue
del baño. Entonces, fue cuando pudo llorar.
A
la mañana siguiente se levantó en su cama. No se acordaba de nada
más, sólo que estaba llorando en el baño y que alguien le recogió
y le llevó a su habitación. Le visitó, le dio leche caliente y le
cantó una nana con una dulce voz hasta que cayó rendido. Recordaba
el olor a lavanda. En el jardín de su primo había muchas flores de
ese tipo.
Estaba
cansado y seguía encontrándose muy mal pero bajó a desayunar con
el resto. La mesa estaba completa pero tenía dos sitios vacíos, uno
era el suyo y el otro el de JongIn. Miró sorprendido al hueco y fue
Lady Elisabeth quién habló.
—BaekHyun...—susurró
con los ojos llorosos—. ...mi hermano se fue esta mañana a casa.
Dijo que no quería quedarse más aquí...
Aquella
información le sintió como si alguien le golpeara con una barra de
hierro. Tuvo el impulso de correr hacia el camino y buscar a JongIn,
pero también quería llorar de alegría y alivio. No hizo ninguna de
las dos cosas. Se sentó en frente de su prometida y se untó un
trozo de pan con mermelada. La muchacha seguía de pie, mirándole.
—Es
una pena que se haya ido —dijo con voz neutral—. Pero no podía
quedarse siempre aquí. Igual, en la boda lo veremos.
Fue
insensible al decir aquellas palabras pero tenía que construir un
muro rápidamente para que nadie pudiera descubrir lo que se había
formado en su interior. No sabía qué tipos de sentimientos habían,
alivio, rabia, tristeza, felicidad, todo se mezclaba y le gritaban en
la cabeza. JongIn se había ido, le había obedecido por primera vez
y BaekHyun, por primera vez, había dicho lo contrario a lo que
deseaba.

Nerd ;A; <3.
ResponderEliminarTE AMO.
Es tan tarde, pero no me pude resistir a leerlo.
¡Te has pasado!
Esto es F A N T Á S T I C O.
Es decir... ¡está tan deliciosamente escrito(?)!
No sé que haría si no actualizaras xD. Espero la próxima parte con impaciencia.
Bendita seas 8D.
Guao, ¡se te da genial escribir en este estilo! (estilo fantástico, de realeza, etc. que no sé si se me ha entendido muy bien xD)
ResponderEliminarLa historia es super original!!!!! Yo al principio pensaba que sería un romance más visible, ¡pero no! Como va empeorando la relación, todo... guao... Me sabe mal por la princesa, que tampoco tiene la culpa de nada, y por el intento de suicidio de Baekhyun =( Parece que se esté metiendo en una espiral que le llevará para mal... TT
Espero poder leer la continuación pronto >w<
me encanta, me encanta, ME ENCANTA
ResponderEliminaren serio...gracias por darnos de lo que nos gusta (?)
Realmente una buena historia...mas que buena genial o no se que será mas que bueno pero en fin..se entiendo
En serio cuando crezca quiero ser como tu...tu forma de escribir me fascina es por eso que lo pienso dos veces cuando voy a leer algo tuyo porque me fascina a tal punto q no quiero desprenderme de la pantalla jejje y bueno estoy en el trabajo jajjajaj
y definitivamente este es tu estilo..
Mi Baekhyun..ahh como amo a ese niño...aunque Chanyeol..bueno lucho con los dos jajajja
esperaré por esa segunda parte... ;)
te cuidas y que tu inspiración siga asi de abundante porque eso significa mas historias para mi XD
Veamos OvO
ResponderEliminarEmpezaré diciendo que hacía años (literalmente) que no leía un fanfic en español, pero que el tuyo no me ha decepcionado♥ Hay algun que otro fallo (guiones vs rayas lol), pero en general es impecable♥
Vayamos a por la trama ü La verdad es que, sabiendo un poco del contexto (me ha encantado la forma de introducir el principio), tenia mucha curiosidad por saber de dónde demonios saldría Jongin, y el que fuese el hermano de Lady Elisabeth lo he encontrado muy ingenioso! Aunque creo que podrías haberle sacado más partido al tema que no es heredero por ser bastardo (algo bastante fuerte en ese entonces), y añadir melodramatismo porque Jongin podría estar celoso de la "legitimidad" de Baekhyun y todas esas cosas que no son nada importantes pero en fin 8D
Me ha gustado el modo sutil con que has introducido el KrisLay /Dii approves/ y el personaje de Eunsook y que compartieran baño y... yup ü Y los jabalíes a la hoguera (aunque de pequeñines sean majos).
Y me voy a leer la segunda parte~
Me pensaba que me iba a costar la vida leerlo porque suelo ser bastante vaga para leer cosas largas, pero al final me lo he leído, y y y *-----------* OMG, I love it.
ResponderEliminarEn cuanto me lea la segunda parte te dejo comentario general *o*
Me encanta tu forma de escribir! siempre jongin es el malo de la historia, le queda tan bien, pero... pobre de baek, hasta lo mordió y se quiso suicidar! :( sigue así Nerd! TE AMO! <3
ResponderEliminarsaludos desde México :D
Kai es el diablo negro. Le queda tan bien.
ResponderEliminarAsí que es adoptado y no se adapta, ¿qué es lo que quiere para adaptarse?
Fuera lo que fuese en el pasado, ahora es principe...Gran cambio.
Eso de que los reinos se hagan 'amigos' y decidan comprometer a sus hijos antes de que nazcan, no gusta >.<
Baek debe ser feliz~ ¿Por qué debería serlo al lado de esa chica envidiable?
Quiere a la cocinera *^*
Todo iba bien hasta que pronunció "Y mandaré a decapitar a la cocinera."
En serio, que malvado que es ¬¬
LOL
Que Kai ha salvado la vida de Baek (?) Asombroso.
Pero sigue teniendo una actitud tan rara...Oh god. Tirarlo a la cama, acortar distancias, abofetearlo WTF
Si pensaba que Kai era malvado, la bruja del mercado lo es mucho más.
Pero ¿tregua? ¿Está seguro Baek de hacer una tregua con tal demonio? Yo no me fiaría..cofcof
Se habrán invertido los papeles. Lady Elisabeth llama descarado a su prometido por besarla, y el 'cuñado' lo tira para entrar y besarlo ferozmente
Y por ello, Baek decide envenenarse, muy lógico amor ¬¬
"—Me dejé porque le temo y porque no soy tonta. Sé lo que le hace a las muchachas que no siguen sus caprichos"
Por eso se dejo (?) Ay madre...así que no es una fulana >.< Menos mal.
TwT ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué se ha ido? ¿Por qué ha obedecido? Kai Babo ¬¬
De inicio a fin, pensé que en algun momento Kai y Baek podrían estar bien juntos, pero lo unico que pasaba era que empeoraban.
TwT fuerte el final, en el que Kai se da cuenta de lo que conlleva jugar con los sentimientos y con las personas, ¿eso fue lo que le hizo obedecer no?
El ver que Baek estuvo a punto de morir por sus juegos >-<
Esto no puede quedar así, debe haber Kaihyun TWT
PD: Saranghae, por estos escritos tan fabulosos :D
Mujer, la segunda parte ya está subida >< así que puedes leerla.
EliminarGracias por leer ;u;